martes, noviembre 25, 2025

Hechos 14. Endiosando a Hombres

 

La mayoría de los cristianos que no tienen conocimiento bíblico, que solo se congregan por que en ese lugar se sienten cómodos o porque se hacen muchos milagros, por lo general siempre terminan endiosando a los lideres de esos lugares.

Eso también pasaba en los tiempos del apóstol Pablo. V 8,10-11 “Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros.

Muchos cristianos modernos terminan adorando a las personas que ellos consideran sus redentores. V 13 “Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios.

Lo más triste es que a muchos pastores, apóstoles o siervos de Dios les gusta la idea de sentirse dioses ante su público. Pablo y Bernabé no estaban dispuestos a convertirse en dioses y usurpar el puesto de Jehová. V 14- 15 “Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.

El peligro de usurpar el puesto de Dios es que mientras la gente se sienta satisfecha lo alaban, una vez que no satisface sus necesidades o simplemente llega otro con mejores cosas que ofrecer lo desechan o destruyen. V 19 “Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.

Pablo y Bernabé no hicieron nada de especial, ellos reconocieron que lo que actuó en ese varón enfermo fue su propia Fe. V 9 “Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado

Cuando los cristianos tibios escuchan que en algún lugar va a llegar alguien de renombre que, según ellos sana, van con tanta fe que reciben sanidad no por el varón que llevaron al estadio o que invitaron al templo, lo que ahí actuó fue su propia fe.

El hambre de fama y reconocimiento humano hace que muchos siervos de Dios se sientan satisfechos de que muchos los vean como a dioses, por esta razón muchos ya no predican para dar a conocer el mensaje de salvación a través del arrepentimiento, solo se dedican a realizar grandes shows de milagros. Filipenses 1: 15 “Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad.

Muchos de estos pastores no solo se han acomodado a la fama también saben que el día en que dejen los shows terminan apedreados por sus propios seguidores y sus templos quedan vacíos.

Los milagros y el poder maravilloso de Jesús se activan no por la fama del predicador, los milagros y el poder maravilloso de Jesús se activan por el poder de la fe de quienes se congregan.

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