Las personas de éxito en cualquier área de la vida son aquellas que nunca dejan de aprender, ellos entienden que cada día hay algo nuevo por conocer.
El aprendizaje continuo es lo que
hace que marquemos diferencia.
Es una parte necesaria de nuestra
vida. Sin aprender cosas nuevas, seguiremos sin conocer las cosas maravillosas
del mundo. Nuestra visión se amplía cuando adquirimos conocimientos y nos
convertimos en aprendices permanentes. De hecho, la educación tradicional puede
no ser para todos, pero el aprendizaje sí lo es. Aprender es enriquecer
nuestras mentes, perfeccionar nuestras habilidades y cambiar nuestra forma de
ver el mundo y a nosotros mismos. Mejora nuestro comportamiento y nuestra forma
de pensar ampliando y desafiando nuestra comprensión.
En lo espiritual también es necesario
que nunc a dejemos de aprender, este conocimiento forma nuestro carácter cristiano
y nos protege de falsos cristianos que quieren confundir a las personas débiles
espiritualmente.
De Apolos podemos aprender muchas cosas
que sirven para nuestra formación y crecimiento el era elocuente.
1. Debemos desarrollar la habilidad
de hablar con gracia para poder convencer o persuadir sin necesidad de Imponer.
V 24 a “Llegó
entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente,” no se
trata de imponer nuestra fe en Cristo es necesario dar razones o argumentos que
lleven a las personas a enamorarse de Jesús.
2. Debemos conocer muy bien la
Escritura. V 24 b “poderoso en las Escrituras” para lograr esto se necesita buenos tiempos de
estudio bíblico a través de devocionales diarios.
3. Preparándose. V 25 a “Este había sido instruido en el
camino del Señor;” no importa cuanta experiencia puedas tener la preparación
siempre será importante. Una buena preparación nos garantiza seguridad y sobre todo
confiabilidad en lo que decimos.
4. Siendo Fervoroso. V 25 b “y siendo de espíritu fervoroso,
hablaba” debemos tener pasión por lo que hacemos. La pasión es lo
que nos da fuerzas para continuar y nuca desfallecer.
5. Enseñar con Diligencia. V 25 c “y enseñaba diligentemente lo
concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan” el mejor
maestro no es el que más sabe, el mejor maestro es el que se le facilita
transmitir lo poco o lo mucho que sabe.
6. Siendo humilde para reconocer
que hay cosas nuevas por aprender. V 26 “Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando
le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente
el camino de Dios.” las personas inteligentes son aquellas que siempre están
aprendiendo, los ignorantes son aquellos que creen que se las saben todas es
por esto que se estancan y van en retroceso.
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